Habilidades emprendedoras

28/04/2021

Una persona emprendedora es lo opuesto a un conformista. Es alguien que no está contento con su situación actual y busca mejorarla. Tiene visión de futuro, busca oportunidades de cambio en sus comunidades, busca mejorar el entorno, corre riesgos, se fija metas, tiene capacidad de persuasión y, sobre todo, es alguien que pasa de la idea a la acción. Porque, en resumen, emprender es poner manos a la obra, es actuar, es moverse, es cambiar.

Mucho se ha hablado de que una persona emprendedora es alguien que tiene una idea de negocio, pero, en realidad, es alguien que implementa una idea, sea de tipo empresarial o no. Este debate se deriva del origen de la palabra entrepreneur, que tradicionalmente se piensa que proviene del inglés, pero que en realidad proviene del francés, idioma en que significa, literalmente, empresario. Si bien se utilizan como sinónimos, en español ambos términos no significan exactamente lo mismo.

No hay emprendedores teóricos

La persona emprendedora posee ciertas actitudes y aptitudes que le permiten resolver sus problemas cotidianos y que no están directamente ligadas, o no se reducen únicamente, a la resolución de problemas en la implementación de un negocio. La capacidad de trabajar en equipo, la persistencia o la buena aptitud para la conformación de redes son ejemplos de estas buenas disposiciones. A veces la persona emprendedora se confunde con un líder porque es alguien que ve algo que nadie más ha visto, que hace algo que nadie más ha hecho, que busca innovar, que motiva a los demás y que siempre pasa a la acción. No hay emprendedores teóricos; si no actúa, no es emprendedor: «Las personas dotadas de espíritu emprendedor poseen la capacidad de innovar; tienen voluntad de probar cosas nuevas o hacerlas de manera diferente (…) El espíritu emprendedor supone querer desarrollar capacidades de cambio, experimentar con las ideas propias y reaccionar con mayor apertura y flexibilidad.» (Secretaría General de Educación y Formación Profesional de España, 2003).

La actitud emprendedora normalmente va ligada a la innovación porque implica hacer algo nuevo o hacerlo de una forma nueva. Así, un empresario puede ser emprendedor si busca innovar en su sector o en sus canales de comercialización. Por ejemplo, un empresario fue innovador cuando decidió utilizar una app, en lugar de tener una tienda física para distribuir su producto. Pero lo importante es que todas las personas, en mayor o menor grado, poseen espíritu emprendedor. En tal sentido, resulta fundamental saber que si bien algunas características emprendedoras son innatas, la mayoría puede desarrollarse o perfeccionarse a través de la práctica cotidiana.

Dado que la iniciativa emprendedora puede darse en cualquier ámbito de la vida, para facilitar la compresión de las múltiples facetas del emprendimiento, distinguimos cuatro ámbitos del emprendimiento:

Emprendimiento creativo-cultural: Es aquel tipo de emprendimiento que manifiesta el espíritu emprendedor a través del fomento de la iniciativa, creatividad y capacidad para poner en marcha cambios en el entorno cultural. Ejemplo: promover exposiciones en el instituto, grupos de música o danza, un periódico, etc.

Emprendimiento participativo: Es aquel tipo de emprendimiento que fomenta la cooperación entre los miembros de una comunidad para desarrollar un territorio a nivel social y económico, proponer ajustes o cambios en la ordenación de recursos, regulación medioambiental, reformas legislativas o política, u otro objetivo con carácter comunitario. Ejemplo: promover una asociación juvenil, una ONG, etc.

Emprendimiento social: Es aquel tipo de emprendimiento donde la idea innovadora se dirige a la realización de un cambio social profundo y duradero, y que incorpora la capacitación de personas y organización de recursos para la consecución de dicho cambio. Ejemplo: proyectos socioempresariales que emplean a personas con discapacidades psíquicas, etc.

Emprendimiento empresarial: Es aquel tipo de emprendimiento que, detectando una oportunidad de negocio en el mercado, tiene como objetivo la generación de riqueza. Ejemplo: una panadería, una tienda online, un taller mecánico, etc.

La actitud emprendedora puede entrenarse y potenciarse desde la enseñanza y la educación de ciertas cualidades y habilidades:

 

  1. Búsqueda de información: Esta característica consiste en informarse sobre un determinado tema, pues mientras más información se recolecte y sistematice, mejores decisiones se podrán tomar. Mientras más información tengamos, más fácil será recorrer el camino hacia el objetivo que buscamos.
  2. Desarrollar autoconfianza: Una característica esencial de la persona emprendedora es la capacidad de persuadir a otros para lograr un objetivo común. La capacidad de persuasión tiene mucha relación con la autoconfianza, pues para inspirar a otros es necesario confiar en las propias habilidades y capacidades y proyectar esa confianza hacia los demás. Un emprendedor empresarial tiene que buscar clientes, proveedores, financiadores y para esto tiene que desarrollar una imagen personal positiva que genere confianza en los demás.
  3. Planificación sistemática: Una persona planificada es organizada y ordenada. Esta característica es importante, ya que nos permite desarrollar otras características como la fijación de metas y objetivos y la creación de redes de apoyo. Es importante determinar los pasos del proceso que queremos emprender y el orden, así como establecer tiempos y metas.
  4. Fijación de metas y objetivos: Para emprender, es necesario tener claridad de lo que queremos hacer, en cuánto tiempo y con qué recursos. En otras palabras, es importante establecer metas y objetivos claros, alcanzables y significativos. Las metas deben constituir un reto para la persona y deben partir de los intereses, las aficiones y las habilidades de la persona. Las metas y objetivos deben ser realistas y sobre todo deben estar relacionados con el cambio que queremos lograr en nuestra comunidad, ciudad, país o región.
  5. Creación de redes de apoyo: Dos cabezas piensan mejor que una, dice un conocido refrán. Eso quiere decir que, si bien podemos tener la capacidad de llevar a cabo ciertas actividades solos, es mejor que tengamos el apoyo de nuestros conocidos, familiares, amigos, etc. Por tanto, es importante que tengamos nuestras redes de apoyo, es decir, personas a las que podamos acudir en la medida en que necesitemos información, consejo, financiamiento, recomendaciones, etc.
  6. Búsqueda de oportunidades: Una persona emprendedora nunca es alguien que se encierra en su casa esperando que le lleguen las oportunidades a tocar la puerta. Es indispensable estar siempre alerta, leer, informarse, relacionarse con otros, con el fin de tener el mayor número posible de alternativas de solución para un problema determinado.
  7. Persistencia: Es muy importante tener la capacidad de mantener una decisión a pesar de los obstáculos que se encuentren en el camino; intentar una y otra vez llegar a la meta sin importar cuánto tiempo se requiera. Algunos emprendedores de tipo empresarial han fracasado constantemente hasta poner en marcha una idea ganadora y triunfar. Lo importante es nunca rendirse, no desanimarse.
  8. Autoexigencia de calidad: Las personas que siempre se preocupan por la eficiencia y buscan la calidad: hacen las cosas mejor, más rápido y si es posible más económico. Trabajan para lograr y superar normas de excelencia.

 

Todas las esferas en la vida de una persona necesitan en algún momento de cambios. Es la persona emprendedora quien promoverá y llevará a cabo esos cambios. Se puede ser emprendedor en la esfera familiar, por ejemplo, al promover una mejor distribución de las labores de mantenimiento de la vivienda o al modificar los roles de género tradicionalmente asignados. En la comunidad, en el barrio, en el municipio, siempre existen problemas que necesitan solución y que estarán siempre presentes si nadie hace nada. Por ejemplo, un problema de contaminación ambiental puede afectar la salud de los pobladores de un sector, y mientras no se busque una solución el problema perdurará.

Para resumir, se necesitan personas emprendedoras en todos los ámbitos de la vida, en la convivencia cotidiana con los demás, para avanzar, para mejorar.

 

(Contenido adaptado de: OEI, emprendimiento nivel secundario).

ETAPA EMPRENDEDORA: Sensibilización-motivación.


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