«El futuro se escribe en un lenguaje de programación»

27/06/2019

Entrevista al cofundador de Globant, speaker de la Mega Experiencia Endeavor 2019.

Guibert dijo que los emprendedores deben apostar a «pensar en grande» y entender que convertirse en un «unicornio» es un «esfuerzo descomunal». «Invertimos 13.500 años-hombre en 15 años de tiempo» para llegar a una valoración de US$ 1.000 millones, reveló.

Englebienne sostiene que hay que «abrazar la inteligencia artificial» para «generar organizaciones exponenciales».

La tecnología es una herramienta que amplifica el alcance de las empresas de cara al mercado pero también puertas adentro, en la construcción de su cultura como organización. De ello está convencido Guibert Englebienne (53), que aplica ese credo en su empresa, la multinacional de software e IT, Globant. En 2003, Englebienne, ingeniero en sistemas oriundo de Mar del Plata, cofundó esta compañía que hoy tiene 40 oficinas en el mundo (incluido Uruguay), 10.000 colaboradores, y atiende a Coca-Cola, Santander, Mercado Libre y Latam Airlines, entre otros gigantes.

Globant galopa como uno de los 10 «unicornios» (empresas con una valoración de mercado de al menos US$ 1.000 millones) de América Latina, pero eso no influye en Englebienne, quien ejerce como jefe tecnológico (CTO) de Globant. Le interesa sí empoderar a los equipos de la empresa y ayudar a sus clientes a transformarse en «organizaciones exponenciales», remarca.

Invitado como orador de la Mega Experiencia Endeavor, el jueves 13 en el LATU, Englebienne habló vía telefónica con El Empresario sobre el reto de emprender, la «digitalización» de las emociones, y el futuro del trabajo. Aquí un resumen de la charla.

 —Globant es una compañía que vale más de US$ 1.000 millones. ¿Cuánto pesa el ser un «unicornio» en su toma de decisiones?

 —No influye en nada. La razón de que hayamos crecido tiene que ver con que nos focalizamos mucho en hacer un buen trabajo y en que a los clientes les guste trabajar con nosotros. Eso es una práctica que hemos desarrollado desde el comienzo. Dicho esto y como presidente de Endeavor Argentina, me gusta que la gente comprenda que lo importante no es ser o no ‘unicornio’. El foco tiene que estar en que la gente se anime a crecer. Y en ese sentido, hay que rescatar el valor que tienen las compañías con ganas de crecer. Nos hemos dado cuenta de que hay un impacto desproporcionado social, económico e inspiracional cuando uno decide hacer algo pensando en grande. Entonces, tratamos de inspirar a otros a hacer eso.

 —¿Qué esfuerzo les implicó convertirse en un unicornio?

 —El año pasado sabiendo que todos hablaban de los unicornios le pedí a alguien en Globant que hiciera el cálculo de cuántos años-hombre invertimos desde la fundación de la compañía hasta que se nos empezó a llamar unicornio, hace tres años. Y nos dio que habíamos invertido 13.500 años-hombre en 15 años de tiempo. Es un esfuerzo descomunal. Generar grandes empresas implica, además de un gran trabajo de equipo, que los emprendedores tenemos que ser conscientes de dar a conocer, primero, que esto no es una cuestión de suerte. Si bien juega un factor, es una cuestión mayormente de mucho trabajo y equipo. Eso me lleva a pensar que el primer trabajo de un emprendedor es replicarse a sí mismo, contagiar a otros con el mismo sueño, y coordinarnos para capturar las oportunidades.

 —Hablemos de tecnología. La inteligencia artificial (IA) es una de las tecnologías en franca expansión en los negocios. ¿Cómo la visualiza y trabaja Globant?

 —Hace varios años decidimos ser líderes en IA y eso hizo que nos tomáramos el trabajo de asegurar que cada miembro de la organización estuviese entrenado en entender qué es la IA, qué cosas deberíamos resolver con ella. Así que nuestros casi 10.000 globers hoy están entrenados en esto. Por otra parte, estamos obsesionados en hacer que nuestros clientes le saquen ventaja a la IA. Mucha gente habla de esto pero poca sabe qué impacto podría tener en su organización. Entonces parte de lo que hacemos para la transformación digital y cognitiva de los clientes tiene que ver con ayudarlos a identificar esas oportunidades para cambiar su negocio. Abrazar la IA es parte de lo que buscamos, que es generar organizaciones exponenciales, donde cada vez que se hace una nueva venta, tienen un nuevo cliente, o suman una persona al equipo, estén en mejor condición que antes. La IA juega un rol muy importante en eso y la utilizamos en todos los aspectos, en generar cultura organizacional, y no para reemplazar trabajos sino para hacer que el entorno sea más humano y la organización sea más inteligente y adaptable.

—¿Como «maridan» la IA y la cultura empresarial?

 —En Globant durante los últimos 11 años, y esto es parte de las razones por las que crecimos muy rápido, fomentamos una cultura de empoderamiento de nuestra gente, que tenga la capacidad de ser un guardián de la cultura. Básicamente, le damos a cada miembro el poder de reconocer acciones que ven como una prueba viviente de los valores corporativos que queremos promover. Entonces cada miembro tiene un grupo de estrellas, que es como una moneda virtual, y pueden dárselas a otra persona cuando ve que hace una buena acción. Además se explica el porqué enfrente de toda la organización, y esto se torna una inspiración para otros. Entonces a través de IA digitalizamos emociones. Mediante la tecnología hacemos que cada persona pueda ser conocida por el resto, amplificando la cantidad de personas con las que nos conectamos, empoderando a cada miembro a actuar como un fundador bajo ciertos lineamientos pero dándole muchísima autonomía, y generando un ambiente en el que siente que puede avanzar en su carrera.

 —La falta de personal en la industria tecnológica es un problema endémico. ¿Por qué cree que esto sigue ocurriendo?

 —Acá hay dos grandes temas: el primero es que mucha gente no se ha dado cuenta que el mundo cambió y que hoy estamos enfrentando un futuro en el que el hombre y las máquinas se empiezan a combinar, y que el software —como dice (el inversor ángel) Marc Andreessen— está comiéndose el mundo. Es importante no solo poder vivir el futuro —que es de naturaleza tecnológica- sino que es mucho más atractivo poder escribirlo. Y el futuro se escribe en un lenguaje de programación. Si no sabés programar te estás perdiendo la oportunidad de escribir mucho de ese futuro. La gente cree que es difícil y no lo es. En esta industria hay oportunidades muy grandes para gente que viene con diferentes fortalezas. El segundo tema es que la tecnología avanza tan rápido que la educación no da abasto para poder actualizarse. Entonces, hay una necesidad de que las empresas trabajemos mucho más en formar a la gente. Esto nos ha llevado en Globant a entrenar a más de 1.000 personas y creo que es algo que deberíamos ver replicado en otras compañías.

 —En países como Uruguay las firmas tecnológicas producen más para otros que para sí mismas. ¿Por qué se da esta brecha?

 —Es que una cosa es saber hacer un producto y otra muy diferente es saber llevarla al mercado. Los mercados que normalmente tienen el tamaño y la profundidad para poder darle (actividad) a nuestros emprendimientos están lejos. Entonces hay muchas compañías que son buenas en llevar un producto al mercado y deciden hacer una inversión, y lo hacen. Y para ello necesitan apalancarse en la experiencia que tiene gente que sabe programar alrededor del mundo, lo cual abre muchas oportunidades para países como Uruguay, Argentina y otros, sin necesidad de movernos de donde estamos. Eso hace que en la génesis de Globant ya estuviera la pasión de poder importar oportunidades a cambio de exportar software, y de hacerlo en los lugares donde la gente quiere trabajar.

 —La tecnología trae amenazas y oportunidades para el trabajo. ¿Hacia dónde se inclina usted?

 —Muchos se preocupan por el porcentaje de empleos que van a ser reemplazados por la IA. Yo no lo sé pero sí sé que la gran mayoría de nosotros hoy vamos a trabajar a organizaciones que no logran hacernos brillar, que te desempoderan, donde sentís que sos uno más. Entonces me preocupa más la calidad del empleo que cuál va a ser el trabajo del futuro. Sin duda, aquellos trabajos que hagan uso de la empatía y la creatividad tendrán mucha más chance de ser los últimos en ser reemplazados. A nosotros no nos gusta hablar de la IA como algo que reemplaza trabajo. Creemos que colabora con nosotros y nos amplifica. Hoy hay muchas cosas que ya no hacemos más, no memorizamos números de teléfono porque sabemos que está Google. Y nadie se opone a eso, solo nos dedicamos a otras cosas. El futuro de la IA es uno en el cual tenemos que abrazarla, no resistirnos y amigarnos con el cambio.

 (Contenido adaptado de El País)


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