Cómo pasar de la intención a la acción

12/07/2018

Procrastinamos cuando postergamos actividades o asuntos que debemos atender, sustituyéndolos por otros que, si bien pueden ser irrelevantes, son mucho más agradables. Sin embargo, lo que dejamos de hacer continúa ocupando la mente, hasta tal punto que recordamos más lo que tenemos pendiente que lo que hemos terminado o concluido (a esta tendencia se la conoce como efecto Zeigarnik, en honor a la psiquiatra que lo detectó).

Para comprender estos mecanismos, imaginemos un avión que se ve obligado a volar en círculos sobre un aeropuerto debido a un fenómeno meteorológico o a la ausencia de pista. Mientras no logre aterrizar o, lo que es lo mismo, mientras no logre cumplir con su objetivo, la nave continuará consumiendo energía.  Análogamente, el cerebro desperdicia energía cuando “algo” que tenemos pendiente nos da vueltas por la cabeza. Ello explica la sensación de pesadez (mientras el tema sigue en la mente) y de alivio (cuando, al concluirlo, lo liberamos de dicho esfuerzo).

Ejemplos típicos de procrastinación son los gerentes que cajonean proyectos y los ejecutivos que reprograman constantemente sus reuniones. Ambos fenómenos son un verdadero lastre. La procrastinación en las empresas tiene varios aliados:

Factores que alientan la procrastinación en las organizaciones

  • El liderazgo formal.
  • La ausencia de incentivos.
  • El aburrimiento en el trabajo.
  • La sobrecarga de responsabilidades y el cansancio.
  • El mal clima organizacional.
  • La desvalorización.
  • El temor al fracaso.
  • El reforzamiento de las zonas de confort que generan resistencia al cambio.
  • El perfeccionismo.
  • Factores psicológicos individuales que no han sido detectados por los procesos de selección de personal o se han generado posteriormente.

La procrastinación es un fenómeno que debe ser evaluado en forma permanente, no solo porque atenta contra la productividad y evita que se pierdan oportunidades de crecimiento para la organización, sino también, y fundamentalmente, para evitar que se contagie.

Cómo combatir la procrastinación

Entendida como un hábito, la procrastinación se combate mediante el análisis de cumplimientos de objetivos, aunque esta no es la única metodología que podemos aplicar. En ocasiones, no se trata solo de alcanzar metas, sino de crearlas y darles forma creativamente, así como generar el clima de trabajo que estimule el desarrollo potencial individual y colectivo.

Algunos consejos de la Universidad de Harvard para dejar de procrastinar:

1) Pensar en las consecuencias

Ser consciente de lo que pasaría si dejamos todo para último momento ayudará a dejar de hacerlo. La posibilidad de hacer que tu emprendimieno pierda un cliente debería ser fundamento suficiente para que realmente aproveches todo el tiempo que tienes en realizar tus tareas de la mejor forma posible.

 2) Creer que puedes empezar ahora mismo

 Creer en ti y en tus propias capacidades es vital para que encares las tareas apenas las recibes en lugar de archivarlas por un tiempo. Debes pensar que cuanto más demores en iniciarlas, peor te verás tanto ante tus compañeros.

 3) Descubrir lo que te retrasa

 Es una buena idea preguntarte qué es lo que te está retrasando para que decidas no iniciar la acción que te solicitan. Reconocer por qué te demoras podrá ayudarte a cambiar este hábito.

 4) Unir lo que no te gusta con lo que sí

 Puedes iniciar esa tarea que no te agrada acompañada de algo que te gusta, por ejemplo escuchar música o tomar un café. También puedes generar un ambiente que te resulte agradable para que la sensación de estar haciendo algo que no te agrada del todo disminuya y puedas centrarte en completar tu tarea.

 5) Minimizar el problema

 Si te parece que te enfrentas a una tarea demasiado compleja, te costará más iniciarla, por eso, es necesario minimizar el problema. Con esto no queremos decir que debas subestimarlo, sino tomarlo por lo que es: una tarea que te asignaron porque creen que eres capaz de cumplirla, entonces, debes iniciar cuanto antes tus actividades para demostrar que puedes hacerlo.

 6) Compartir

Está demostrado que los equipos se organizan de mejor modo a la hora de realizar tareas. Compartir tus tareas con otra persona te hará, por lo tanto, dejar de dilatar lo inevitable. Esto no quiere decir que busques a alguien que te ayude a hacer lo que te encargaron a ti, puedes simplemente encontrar un compañero a quien comentarle la tarea que tienes por delante y esperar que él comente las suyas, así, inevitablemente te sentirás más presionado a ponerte en marcha.

(Texto adaptado de Néstor Braidot, Neurociencias para tu vida) y de Universia España)

ETAPA EMPRENDEDORA: Sensibilización-motivación.


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